A veces, volver a la rutina, puede ser la mejor de las terapias. Aunque, en mi caso, sea una rutina diferente a la que me gustaría tener, pero eso, eso lo dejamos para otro post.
Te levantas y tienes cosas que hacer. Insignificantes, estúpidas, pero cosas al fin y al cabo. Y te entretienes, se te olvida un poco todo esto, aunque nunca del todo...
