El tacto siempre ha sido uno de mis sentidos olvidados, al que menos importancia le daba... hasta que, un día, dejas de sentir.
Te duchas y el agua caliente parece no caer sobre tu espalda, alguien te da una palmada y ni lo notas, y ves como esa sensación se expande inexorablemente por tu brazo izquierdo y empieza el pánico, las dudas... Y acabas en urgencias, con un brote sensitivo. Caprichos de la Em...
.jpg)